Las encías son una de las partes de nuestro cuerpo a la que tradicionalmente se le ha prestado menos atención y su estado de salud es una parte fundamental de la buena salud en general.

Esta fibromucosa, formada por un tejido denso, cubre los procesos alveolares de la boca y rodea a los dientes. Su importancia va mucho más allá de la salud bucal, y su aspecto puede revelar problemas que no solo afecten a la boca.

Las enfermedades directamente relacionadas con las encías, las periodontales, son una auténtica pandemia para la población. De hecho, según estudios del Consejo de Dentistas de España, hasta 8 de cada 10 personas mayores de 35 años sufren algún problema relacionado con las encías.

Las consecuencias de estas afecciones en las encías pueden ser importantes. Estudios clínicos han demostrado que las personas con enfermedad periodontal moderada o avanzada son más  propensas a padecer de enfermedades cardíacas que aquellas con encías saludables. De forma inversa, la buena o mala salud de las encías nos ofrece indicios sobre la salud en general, ofreciendo señales de advertencia sobre otros estados clínicos, tales como diabetes o enfermedades cardíacas.

La aparición de enfermedades en las encías tiene origen en múltiples factores, aunque los principales son la acumulación de la placa bacteriana por una deficiente higiene bucal diaria. Igualmente afecta a la salud de las encías una predisposición genética y otros factores tales como la edad, el tipo de dieta, estrés, medicación, los cambios hormonales producidos durante periodos de nuestra vida como la pubertad o, en mujeres, el embarazo y la menopausia y, por supuesto, la ingesta masiva de alcohol y el consumo de tabaco.

La mujer debe añadir una serie de cuidados y atenciones añadidas en torno a las encías. Durante su vida, y por razones hormonales, hay periodos concretos en los que las encías estarán más sujetas a inflamación y, por ende, a elevar el riesgo de enfermedades periodontales.

Interesante es también la relación directa existente, y en estudio, entre la salud de las encías y el deporte. Los primeros indicios parecen señalar que las personas que realizan deporte de manera habitual, y que presentan un índice de masa corporal saludable, tienen menor disposición a enfermedades periodontales.

Así pues, las encías se revelan como un auténtico semáforo sanitario. Debemos ser, pues, cuidadosos en torno a una adecuada y exhaustiva higiene bucal, además de prestar atención a las señales que pueden transmitir las encías sobre posibles enfermedades y, por supuesto, acudiendo de forma periódica a nuestro odontólogo.

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